El Mono
M uchos decían de mí que era " muy mono" . Pero en honor a la verdad, debo admitir que lo de hacer el símio nunca fue mi fuerte. Nací con un grave problema congénito que consistía en la obsesión por formularme a mí mismo preguntas de gran carga existencial. Pasaba días enteros preguntándome Quien soy yo , De donde vengo , A donde voy … Pero de haber podido elegir, os aseguro que hubiera escogido ser un macaco normal y corriente. Pero no fue así, y esa lacra propició que mi cerebro simiesco se desarrollara de una forma extraordinaria y llenara de infelicidad mi existencia. Cada día, sentado sobre la rama del Gran Árbol, contemplaba entre triste y aburrido las monerías de mis otros tres compañeros de jaula. Huelga decir que estos, evidentemente, no se veían afectados por mi misma dolencia. Eran monos sin más. Y los visitantes, más por convención que por otra cosa, aplaudían de manera mecánica sus cabriolas, saltos y volteretas. De vez en cuando, los niños no...