Románticos incomprendidos
Más allá de Espronceda, de Bécquer o de Goethe, y lejos de contextualizarlo en una época de literatura tan prolífica pero ya pasada… ¿Qué significa hoy en día ser un romántico? En muchas de las ocasiones en las que estuvimos juntos, Ella sentenciaba que “yo era un romántico”. Luego sonreía de manera triste, bajaba la mirada y le daba un sorbo evasivo a su cerveza. Sé que en el fondo sentía cierto agrado y gozo. Sospecho que algo de aquello la complacía. Pero también había reproche en sus palabras. Incomodidad por no sentir lo mismo. Y yo, el romántico empedernido, no podía evitar preguntarme; “¿qué narices hay de malo en el hecho de serlo?”. Nos guste o no, la incomprensión también alberga algo de romántico… En cualquier caso, estaba claro que Ella no era así. No era una romántica. Pero a mí eso, en aquellos momentos, me daba completamente igual. Así de cegado estaba… Pero eso es otro tema… En fin, cada uno es como es. Sin embargo, al escucharla, no podía evitar recordar los últi...