La memoria del señor Franz Munin
El señor Munin no pasaba por un buen momento. Su esposa le había abandonado hacía casi nueve meses. Fue así, de repente. Un día hizo las maletas, y salió por la puerta de casa. Nunca más volvió a saber de ella. Y a pesar de que él era un renombrado neurólogo, un científico cognitivo de prestigio, y lo que se dice una persona con la cabeza bien amueblada, el golpe lo derrumbó. De la manera más inesperada se encontró en una situación insoportable que no sabía cómo gestionar. Y aquello le consumió hasta lo más hondo de su alma. Dejó de comer. Bebía demasiado. No dormía por las noches y se despertaba de madrugada, con la imagen de Ella más vívida que nunca. Veía sus ojos de color de miel, su pelo largo y castaño, sus hermosas pecas… Sudaba y temblaba al sentir la cama enorme y vacía sin ella. Y ya no volvía a conciliar el sueño. Aquello le estaba matando. El principal problema eran los recuerdos. Esa fue su conclusión después de un día realmente malo. Todo, absolutamente todo, le evo...