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S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: maig, 2024

Caballero Solitario

Imatge
  De pronto, empecé a sentir la necesidad de salir de la cueva. Llevaba demasiado tiempo ahí metido, esperando algo que incluso yo desconocía… Necesitaba respirar aire fresco y limpio. Así que sacudí el polvo de mi armadura, subí a lomos de mi mantícora, y me dispuse a iniciar el vuelo. Me alejé de ahí. La cueva quedaba cada vez más lejana. De repente sentí algo de añoranza. A fin de cuentas, ese lugar me había protegido. ¿De qué…? Tampoco lo sabía. Puede que de mí mismo. Sin embargo, sabía que, en algún momento, yo volvería a la oscuridad y la humedad de mi cueva… Tarde o temprano, todos acabamos volviendo. Después de tanto trasiego, quería que todo se asentara. Como un vaso de agua con la arena recién removida. Necesitaba dejarlo reposar para poder… (no lo sé)… ¿Ver las cosas más definidas? ¿Conseguir cierto orden? y, entonces, ¿trazar alguna especie de plan? En esta ocasión decidí no hacerlo. Esta vez me dejaría llevar. Me acerqué al río, y busqué mi reflejo en la orilla. Quería...

SOMBRAS

Imatge
  Bajé la mirada y la vi ahí, pegada a mis pies, tan perseverante e impertinente como siempre. Como una caricatura exagerada de mí mismo. Larga y oscura como las noches de insomnio. Al principio corrí para escapar de ella. Me perseguía a grandes zancadas. La odié por ello. Quería alejarme, que me dejara en paz. Pero no logré que se despegara de mis pies. Desesperado, le lancé la botella que estalló en mil cristales contra su silueta. Pero ella seguía allí, inmutable. Me detuve bajo una farola que alumbraba de forma tímida aquella extraña noche sin estrellas. En aquel callejón oscuro y sórdido, ahora la sombra parecía más grande que nunca. El viento sopló y una lata tintineó en algún lugar. Por un instante, me pareció oír reír a alguien. Aquello me hizo estremecer. Sin darme cuenta, me encontré de rodillas. Con los ojos llenos de lágrimas que cayeron al suelo. Con las palmas de las manos, luego con los puños, intenté limpiar la sombra. Frenético, deseaba hacerla desaparecer, borrarl...

La memoria del señor Franz Munin

Imatge
  El señor Munin no pasaba por un buen momento. Su esposa le había abandonado hacía casi nueve meses. Fue así, de repente. Un día hizo las maletas, y salió por la puerta de casa. Nunca más volvió a saber de ella. Y a pesar de que él era un renombrado neurólogo, un científico cognitivo de prestigio, y lo que se dice una persona con la cabeza bien amueblada, el golpe lo derrumbó. De la manera más inesperada se encontró en una situación insoportable que no sabía cómo gestionar. Y aquello le consumió hasta lo más hondo de su alma. Dejó de comer. Bebía demasiado. No dormía por las noches y se despertaba de madrugada, con la imagen de Ella más vívida que nunca. Veía sus ojos de color de miel, su pelo largo y castaño, sus hermosas pecas… Sudaba y temblaba al sentir la cama enorme y vacía sin ella. Y ya no volvía a conciliar el sueño. Aquello le estaba matando. El principal problema eran los recuerdos. Esa fue su conclusión después de un día realmente malo. Todo, absolutamente todo, le evo...

Paseando por El Camino

Imatge
  Me despierto más o menos como lo hago siempre. Con una gigantesca bola de nieve que estalla en mi pecho, helándome hasta el tuétano. Buenos días. Pasados unos segundos eternos, consigo llenar de aire mis pulmones. Me incorporo y tomo conciencia de donde estoy. Es mi camino y acabo de nacer. Una vez más. Es el sendero de siempre. No lo elegí yo, me fue dado un día. Un día que no recuerdo. Pero es mi camino. Y ahora me toca recorrerlo, quiera o no. De hecho, llevo tiempo haciéndolo. Pero tampoco recuerdo desde cuando. El camino serpentea rodeado por viejos árboles caídos y por ramas grotescas que aguantarían el peso de mi cuerpo inerte… Lo pienso… pero aparto ese pensamiento de mi cabeza. Así que bajo la mirada; El suelo está mojado y el aire huele a eucaliptus. Por las noches, siento como si el camino fueran los intestinos de un gigante, retorciéndose de forma viscosa, cambiando, mutando… Muchas veces ignoro que todo esto lleve a algún sitio, y entonces me detengo para sentarme en...