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S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: març, 2024

Recomponiendo la dignidad

Imatge
 P or mucho que lo discuto conmigo mismo, sigo convencido de que te quería de verdad. Por mucho que lo intente, no consigo convencerme de lo contrario. De hecho, aún no te he olvidado. Por más que lo intente, no lo he logrado. Ojalá pudiera sacar tu imagen de mi destartalada cabeza. Dejar de pensar en ti a todas horas, o recordarte solo de vez en cuando sin echarme a temblar. Sin sentir ese frío vacío en el pecho cuando te imagino con alguien que no sea yo… Y delante de mí aparecen nuevas personas. Son figuras de papel que se me acercan. Y me observan. Pero yo no soy capaz de aguantar una mirada a los ojos, porque tengo el alma hecha jirones, porque aún intento recoger del suelo los pedazos de mi dignidad. Me mantuve callado demasiado tiempo, me hice el tonto para no perderte, acepté tu indiferencia para no quedarme más solo aún. Siento que mi cabeza, desde entonces, ya no es lo que era. Algo se ha roto porque ahora no consigo pensar con claridad. Y hago estupideces. Cometo errores...

Tropezar con la misma piedra

Imatge
  E stá claro que aún no estoy preparado. Me sigo traicionando a mí mismo. No escucho esa voz interior que me invita a tomarme las cosas con calma. A respetarlas. Solo escucho aquel otro soliloquio que me insta a correr, a precipitarme. Y las prisas nunca son buenas consejeras. Fuerzo las cosas, me apresuro y acabo excediéndome, haciendo de más. Quizás porque aún no me he dado el tiempo suficiente. Quizás porque intento huir del dolor y del sufrimiento en lugar de asimilarlo. Qué difícil es respetar la realidad, aceptarla cuando no es de tu agrado. Respirar hondo y pensar: “Esto es lo que hay. Ya pasará algún día” Qué complicado. Me asombra la vida, lo traviesa que puede llegar a ser. Siempre se las ingenia para ponerte delante la situación que menos te esperas. Aquella que no habías previsto, justo la que más te cuesta gestionar. Aquella que te recuerda tus debilidades. La misma que te pone a prueba para que te des cuenta de que aún no has aprendido lo suficiente. La misma que te ...

Románticos incomprendidos

Imatge
  Más allá de Espronceda, de Bécquer o de Goethe, y lejos de contextualizarlo en una época de literatura tan prolífica pero ya pasada… ¿Qué significa hoy en día ser un romántico? En muchas de las ocasiones en las que estuvimos juntos, Ella sentenciaba que “yo era un romántico”. Luego sonreía de manera triste, bajaba la mirada y le daba un sorbo evasivo a su cerveza. Sé que en el fondo sentía cierto agrado y gozo. Sospecho que algo de aquello la complacía. Pero también había reproche en sus palabras. Incomodidad por no sentir lo mismo. Y yo, el romántico empedernido, no podía evitar preguntarme; “¿qué narices hay de malo en el hecho de serlo?”. Nos guste o no, la incomprensión también alberga algo de romántico… En cualquier caso, estaba claro que Ella no era así. No era una romántica. Pero a mí eso, en aquellos momentos, me daba completamente igual. Así de cegado estaba… Pero eso es otro tema… En fin, cada uno es como es. Sin embargo, al escucharla, no podía evitar recordar los últi...