Lienzos y tortugas

                  Que momento más maravilloso y tan jodido a la vez. Es de locos. Tenerlo todo y no tener nada.

     Poseer la libertad para poder hacer lo que a uno le venga en gana, pero sentirse solo. Estar bloqueado por el bajón que produce la pérdida de un ser querido.

    Puedo correr, sí. Pero no tengo idea de adonde ir. Quiero bailar, pero me tiemblan las piernas. Puedo dibujar, pero solo con sangre y mi piel como lienzo

Mierda y flores. Todo mezcladito. Como en un campo lleno de vacas. De plastas y margaritas...

    Toca empezar desde cero. Vuelvo a estar una y otra vez en la casilla de salida. Y a pesar de cambiar de camino, estoy algo harto de tropezar muy a menudo con las mismas piedras.Porque aunque cambie el ritmo, suelo acabar exhausto y en el mismo sitio. 

    Pero no queda otra. La vida va de eso,¿no? De pisar mierda una y otra vez, para aprender a disfrutar del camino cuando el cesped está recién cortado y las piedras bien recogiditas. Y cuando es así, ¡Qué gusto da limpiarse las suelas! Y cuando no, la gente huye de tí, de tu sufrimiento. De tu hedor...

    Hay que correr hacia el mar, como hacen esas tortuguitas. Sus huevos eclosionaron en la arena. Nadar. Flotar. Sobrevivir. 

Y si es dignamente, pues mejor.

Aunque eso ya es mucho pedir...


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