Vergüenza y culpabilidad

La vergüenza surgió por haberme dado de bruces con una realidad diferente a la que me esperaba. Me llené de falsas expectativas que no se cumplieron. Aposté por algo dando lo más íntimo de mí mismo. Formulé suposiciones, confié, di todo lo mejor que tenía… pero el golpe me pilló desprevenido. La vergüenza viene por haber visto que no me conozco lo suficiente. Por creer que soy de una manera, pero que hay aspectos en mi personalidad que aún ignoro. Por haber confiado ciegamente en ella, por haberme vendido muy barato. Por haber bajado la cabeza frente a cosas que me dolían, que me humillaban… y todo por miedo a perderla. Lo peor de la vergüenza es la pérdida de confianza en el mundo y la bajada de autoestima personal. De repente, descubro que soy débil y vulnerable. Que han conseguido engañarme. Y por ello, levanto ahora un frío muro que pretendo que sea infranqueable. Para protegerme. Para evitar más daño, más vergüenza. También hay culpa. La siento por tener la sensación de habe...