PROU DE PATIMENT

Prou de patiment

Foto de Dominik Scythe en Unsplash

Siento que hoy se cierra algo. Tenía que ser así.

Siento que termina una época oscura. Y presiento el inicio de otra con más luz.

Y eso está bien.

Deseo, con todas mis fuerzas, que haya paz en nuestros corazones.

Prou de patiment”.

No quiero que haya más dolor. Quiero que sigamos adelante y que, si en algún momento miramos atrás, lo hagamos con cariño y con respeto. Que recordemos el pasado sin sufrimiento. Es más, que lo recordemos con orgullo.

No solo por todo lo vivido, que tuvo momentos mágicos y hermosos. Si no también por todo lo aprendido. Como amigos, como amantes, como padres… Porque creo que, al conocerse dos personas tan especiales, surgió algo en nuestros corazones que desarrolló nuestras formas de ser. Que nos hizo mejores personas. Que nos hizo saber el significado del verbo “querer”. Y todo eso son cosas que están ahí. Cosas que no siempre se pueden elegir, que la vida te regala cuando menos te las esperas. Y eso, sin lugar a dudas, es lo más importante.

Eso es lo bonito de vivir.

Y estoy convencido de que todo esto ha sido mutuo. Sé que tú también me quisiste, no me cabe la menor duda. Y sé que has sufrido mucho. Así que tú también ahora deja de sufrir.

Sé que hubo un momento mágico en el que ambos conectamos. A pesar de que nunca sintieses “mariposas en el estómago”, a pesar de las famosas “mochilas”… la verdad es que nos tocó vivir una época en la que había surgido algo muy especial entre ambos. Algo mutuo y que nos conectó, por unos instantes, convirtiéndonos en una sola cosa. Que nos hizo conocer la mejor versión de nosotros mismos.

Y eso fue bonito.

Hoy, aún quedan cicatrices. Eso es inevitable. Y sé que permanecerán ahí durante mucho tiempo. Pero he de decir que ya no duelen tanto. Y que dichas cicatrices nos harán crecer. Porque entiendo, por otra parte, que en eso consiste el juego de la vida. Arriesgarse. Apostar. Sacrificar.

Vivir.

Hoy dejo de mirar atrás con dolor. Hoy cierro el telón de toda esta historia. Pero, al hacerlo, siento una ligera sonrisa en los labios. Y eso me gusta. Me hace sentir en paz. Tranquilo conmigo mismo.

Gracias por haberme dado todo lo que me diste, que fue mucho. Gracias por haber recibido lo que yo te di, que fue enorme.

Sé feliz. Vive, aprende, crece y disfruta. ¡Y, sobre todo, ama! ¡Hazlo con toda el alma!

Te deseo lo mejor.

Adiós.

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