PANDORA

Un buen día decidí que ya era hora de enfrentarme al peor de mis miedos. Así que busqué en el navegador, y lo encontré. La página parecía fiable, así que efectué el pago y, a los pocos días, ya lo tenía en casa. Era una caja de madera, sin florituras ni adornos, cerrada con un pequeño candado. También añadía un sobre. Su interior contenía una llave y una pequeña nota. "No lo abras hasta estar preparado". Nada más. Me pregunté qué tremendos horrores podía albergar aquella caja de tan solo un palmo de tamaño... En ese momento todo me pareció una broma de mal gusto. Una estafa. A cerqué la caja a mi oído, pero no escuché nada. Había algo dentro, de eso no había duda. Algo vivo, quizás. Pero no lograba adivinar qué podía ser. Y eso me inquietó. Mi primera impresión fue que había malgastado mi dinero. Bastante molesto, agarré la llave y, dispuesto a acabar con esa pantomima ...